La Oxitocina Artificial (O. A.)

Se aplica por medio de un suero intravenoso el cual impide la libertad de movimiento.

En general se coloca al llegar a la sala, y de este modo la parturienta se convierte en paciente, presa en la camilla y a merced de lo que le sigan colocando y haciendo.

Según muchos, el cuerpo es como una máquina al que se deben aplicar medicamentos para que funcione mejor, más rápido y de un modo más eficiente.

La O. A. pretende que un parto no tarde más de unas horas.

La libertad y la posibilidad de la mujer de vivir este momento tan importante con el respeto y la dignidad que merece se pierde por completo.

Su aplicación comprueba que la discriminación hacia la mujer todavía existe. Y en muchos sitios predomina. Está en pié. La desvalorización y el descreimiento del buen y natural funcionamiento del cuerpo femenino y la ausencia de valor hacia el acto de dar a luz, todo esto “tan interrumpido” es una demostración de los valores perdidos o perpetuados, siempre de un modo diferente en la sociedad.

El uso de la O. artificial hace que el cuerpo deje de producir, detenga su propia oxitocina y se agote. Esto dificulta su capacidad para recuperarse de posibles lesiones que le pueden causar hemorragias. Inunda los sitios receptores de oxitocina natural con niveles altos y anormales, imposibilitando que siga actuando.

También promueve la utilización del monitoreo electrónico.
En la labor inducida y acelerada con O. A. existe más riesgo de que su bebé sufra un ataque. Por tal causa, es necesario monitorear la labor cuidadosamente. Esto implica que la mujer tenga que permanecer acostada con el monitoreo electrónico alrededor de la panza y ya se sabe que la falta de movilidad es uno de los factores que hacen más lenta y complicada la labor de parto.

Algunas mujeres son hipersensibles a la O. A.
Se debe vigilar de manera cuidadosa y responsable cada reacción que se genera en la mujer.
Puede suceder que los efectos se den de inmediato o hasta 40 minutos después, de tal modo que si van aumentando la dosis al no verse resultados en un corto plazo, existe un gran riesgo de sobre dosificación.

Provoca sufrimiento fetal. Y en ciertos casos, hasta daño cerebral o muerte.
La fuerza extraordinaria y la duración de las contracciones provocadas artificialmente le restan tiempo al bebé para su recuperación y reabastecimiento de oxígeno.
Algunos estudios indican que reducir los niveles de oxígeno en el cerebro de un bebé puede tener efectos a largo plazo. Estos efectos pueden estar ocultos o no ser evidentes en las muestras sanguíneas que se toman del cordón umbilical en el momento después del nacimiento. Pero pueden aparecer en su cuerpo años mas tarde.

Produce una mayor predisposición a la Ictericia.
Se ha observado en algunas investigaciones que la exposición a cualquier medicamento puede afectar el trabajo del hígado del bebé y, por lo tanto, traerle complicaciones.

Puede inhibir el descenso de la leche materna.
Las dificultades en el inicio de la lactancia son una causa importante de que, en algunos casos, las madres la abandonen y opten por la leche artificial.

Es posible que su utilización genere una dependencia que en partos futuros provoque que la labor no se produzca espontáneamente al haberse inhibido la generación de oxitocina natural y deba ser inducido con mayor cantidad de O. A.

Acelera las contracciones no permitiendo a la mujer digerirlas ni disfrutarlas. Violentando el proceso.
Se multiplica la cantidad de contracciones de modo químico. Si antes era una cada 3 minutos, de pronto son dos, osea, una cada un minuto y medio. Y mucho más potentes y duraderas. Y así, todo se vuelve dolor. Se obliga al organismo a producirlas sin la menor sensibilidad. Sin importar el descanso o la paz que ella necesitaba tener entre ellas (para gestarse como madre, para hacer sitio a otro ser, para soltar miedos y etc, etc). Además de habérsele cortado la posibilidad de que las hormonas continúen trabajando por el camino natural. En ese pequeño momento acelerado que comienza su marcha, no sucede la dilatación del cuello del útero, porque todo va muy rápido. Ni el descanso fortalecedor para poder con los pujos finales.

Produce dolor excesivo. Esto refuerza los miedos y la idea de que los dolores del parto son insoportables. Y potencia la idea a las mujeres de que no son capaces de parir sin intervención médica.

Produce contracciones más potentes, de otra duración, si las naturales ocurren en treinta segundos, éstas, las artificiales, duran un minuto.
La mujer tiene el doble de contracciones de las que le corresponderían para el momento del trabajo de parto en el que se encuentre. Difícil de vivenciar, digerir, experimentar y sobre todo de soportar…

El uso de la O. A. para acelerar el trabajo de parto es una forma encubierta de violencia. Contra la mujer y el bebé. Si ella no tolera bien esta intensidad, de movimientos, dolor, artificialidad y apuro, se le puede producir una Hiperdinamia. Causada por la sobre dosificación. Esta puede causar una contracción excesiva del útero. Y, en algunas ocasiones, hasta la ruptura, la explosión del mismo.

Y luego de unas horas, como no hay dilatación suficiente y el bebé no baja, porque no era su tiempo y se han detenido las hormonas que colaboraban al asunto, pero de pronto el pequeño está enredado o le falta el aire produciéndose sufrimiento fetal. Porque siendo empujado desde dentro no puede salir, se realiza una cirugía de urgencia. Cesárea. Desesperada e inevitable. En la que por suerte ¿? ellos estaban allí para poder hacerla. En el proceso natural ocurre que los huesos se corren, esto fue en lo que interfirieron (lo que los profesionales querían lograr ¡y pueden!), pero no se logra con dilatación suficiente ni con el bebé abajo, bajando a su ritmo, de acuerdo a sus posibilidades…
Esto es simplemente por falta de tiempo y de procesos que la mujer debía transitar. Entonces es cuando nos Declaran vueltas de cordón, aparece la desesperación y la urgencia y se nos realiza una cesárea, antes innecesaria.

Entonces la O. A. genera alta tasa de cesáreas. Su uso es una de las principales causas de esta operación: provoca sufrimiento fetal y el dolor extremo crea una situación de gran agotamiento en las mujeres. Que terminan agradeciendo la intervención quirúrgica.

La O. A. dificulta la capacidad para recuperarse de posibles lesiones que luego puedan causar hemorragias. Y, que, además, luego son mas difíciles de detener. En especial luego del parto.

Sin aplicar esta droga, O. A., volvería el protagonismo donde debe, a las mujeres y a sus bebés. Esto tendría un impacto positivo y daría lugar al éxito del parto y el nacimiento naturales, sanos y plenos. Y cuando se nos aplica O. A. se inundan los sitios receptores inhibiendo así el camino a la verdadera, la natural, dejando esta de recrearse y recepcionarse.

Lamentablemente en la actualidad, las leyes para el parto normal no cuentan con indicaciones negativas para la administración de esta droga O. A., lo cual permite su uso indiscriminado. Excepto si la protagonista pide y se niega particularmente por decisión y fuerza propias. Lo que dice la Ley es que se debe respetar el proceso de salud sin medicalizarlo de modo innecesario. Ahí está la posibilidad de pedirlo.

Y la Ley también dice que se informe a la mujer sobre los pros y los contras de cada rutina que se le vaya a realizar, para que pueda elegir. Todavía no ocurre que se nos informe y participe así en todos los casos, está en nosotras informarnos (formarnos interiormente).

Luego conseguir se nos respete en las decisiones que tomemos sobre nuestro cuerpo, sus procesos reales y lo que creamos más conveniente para nuestro bebé.

Después de una cesárea las primeras horas de vida del bebé se verán modificadas, ya que la madre necesitará dormir, quedará inmovilizada y mucho mas dolorida de lo normal. Hasta puede llegar a estar inconsciente por unas horas (por la anestesia recibida). Y lo mas seguro es que no haya podido ser acompañada dentro de la sala. Y la consecuencia directa, será que el bebé esté, sin nadie familiar que lo sostenga y proteja. Quizás llorando solo en una cuna o en una incubadora.

Entonces, podemos concluir que la O. A. colabora a Separar a las madres de sus hijos cuando nacen y se encontraban en buen estado de salud.
Está comprobado que cuando el recién nacido se encuentra lejos de su madre en esos primeros momentos de vida surgen una serie de anomalías graves producidas por el miedo, el stress y hasta la desesperación que se apoderan de él. Pero por algunos estudios de rutina que suelen hacer inmediatamente (y podrían esperar algunas horas o hasta un día) no permiten que la relación madre-hijo se geste en total paz y plenitud.

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